La legislación ganadera de la Unión Europea, pionera en el mundo

La UE continúa a la vanguardia en materia de legislación, garantizando gracias al esfuerzo conjunto de los ganaderos europeos el bienestar de sus animales al mismo tiempo que se mantiene en un plano competitivo respecto al resto de potencias

La Unión Europea se encuentra en una posición importante y destacada respecto al resto de países del mundo en materia de legislación para el sector ganadero. Su continuo trabajo por mejorar las condiciones, la calidad y los estándares en la producción de carne la convierten en pionera y referente mundial en cuanto a materia de consciencia y acción. Su futuro, sin embargo, parece estar marcado por un nuevo reto: la búsqueda de un nuevo sistema que funcione de forma más sostenible, navegando hacia el objetivo de la reducción de la huella de carbono, huella hídrica y otras emisiones que de manera negativa afectan el medioambiente.

Su continua búsqueda de aspectos mejorables de la producción y su compromiso a corregirlos les ha llevado, por ejemplo, a identificar que el sector agropecuario generó solo el 10% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la región europea (EU-28). Teniendo en cuenta, sin embargo, que la mayor parte de estas las emisiones las genera la ganadería, se hace evidente la necesidad de seguir trabajando en reducirlo, lo que a la vez se presenta como una nueva oportunidad para, una vez más, colocarse al frente de la innovación legislativa.

Según explica el informe “Estudio sobre el futuro de la ganadería en la UE: ¿Cómo contribuir a un sector agrícola sostenible?”, las emisiones de gases de efecto invernadero agrícolas cayeron un 24% entre 1990 y 2013, impulsadas por mejoras productivas, una mayor consciencia medioambiental y el gran esfuerzo realizado por el sector a nivel de instalación o gestión de desechos. Sin embargo, todavía puede llegarse más lejos con el esfuerzo conjunto de los ganaderos de la UE.

La propia Unión Europea explica que su “política agrícola ha evolucionado considerablemente en las últimas décadas para ayudar a los agricultores a afrontar estos desafíos y a responder al cambio de actitudes y expectativas de las personas”. Abarca ámbitos tan diferentes como la calidad de los alimentos, la trazabilidad, el comercio y la promoción de los productos agrícolas de la UE. La emergencia climática será la última en añadirse a la lista.

POLÍTICAS DE BIENESTAR ANIMAL

La UE puede presumir de tener algunos de los estándares de bienestar animal más altos y de ser líder mundial en esta materia: “Llevamos más de 40 años trabajando para mejorar la calidad de vida de los animales. Nuestras normas protegen sobre todo a los animales de granja, pero también a los salvajes, a los animales de laboratorio y a las mascotas; y estas normativas tienen un impacto positivo en la legislación de terceros países”.

Como explica la Unión Europea, las primeras normas relativas a la protección de animales que se establecieron en el territorio europeo se crearon en los años 70. Sin embargo, no fue hasta 1998 que la directiva relativa a la protección de los animales en explotaciones ganaderas entró en vigor. Esta directiva, basada en la Convención Europea para la Protección de Animales en explotaciones ganaderas firmada en 1978, “establece criterios generales para proteger a todos los animales (incluidos peces, reptiles y anfibios) criados o mantenidos para la producción de alimentos, lana, cuero, pieles u otros fines ganaderos”, según explica la UE. Son las normas que contemplan, entre otros, aspectos como el manejo, el alojamiento, las instalaciones, la nutrición, la medicación y la prevención.

“La Unión Europea continúa creciendo con la colaboración de los ganaderos y veterinarios europeos y de países vecinos”

Esos criterios destacan por su especificidad. Por ejemplo, la legislación relativa a las gallinas ponedorasprohíbe las jaulas individuales y obliga a que todas tengan por lo menos un nido, un espacio para posarse y acceso sin restricciones a un comedero”. Todo ello, explican, para garantizar que puedan satisfacer sus necesidades naturales y que la calidad de vida y salud sean buenas.

Igualmente, cuando se trata de bienestar en el sector porcino podemos observar una importante mejora gracias a la acción de la CE. Hasta 2012, explican, las cerdas preñadas podían estar encerradas en celdas individuales, pero la UE exige desde 2013 “que estén en grupo, que tengan espacio para moverse libremente y un buen lecho para descansar y parir”.

Este proceso de mejora continua no ha parado y sigue avanzando, con la colaboración y el compromiso de los ganaderos y veterinarios europeos. Desde 2006, la Comisión Europea ha dado formación a más de 2.000 inspectores en materia de bienestar animal. Pero la CE se mantiene determinada en mantener un estado de constante mejora. “Tenemos que cumplir las reglas para que el alimento procedente de animales de la UE sea de calidad”, explican. Pero esto no se reduce solo a la CE.

CONTROL MEDIOAMBIENTAL

De forma similar al bienestar animal, la política europea en materia de medio ambiente también se remonta a los años 70. Se creó en el Consejo Europeo celebrado en París en 1972, en el que, según explica la CE, “los Jefes de Estado y de Gobierno (tras la primera conferencia de las Naciones Unidas sobre medio ambiente) reconocieron la necesidad de establecer una política comunitaria en materia de medio ambiente que acompañara la expansión económica”. El resultado fue la petición de un programa de acción que sigue activo y en constante evolución.

A lo largo de 2020, incluso a pesar de estar paralizada por la pandemia de COVID-19, el esfuerzo de Europa por presentar paquetes de medidas ha continuado con el fin de alcanzar sus ambiciosos objetivos esbozados en el Pacto Verde Europeo, la respuesta a la crisis climática y la hoja de ruta para dotar a la UE de una economía sostenible.

“La Estrategia ‘De la Granja a la Mesa’ apunta hacia un equilibrio mejorado entre la naturaleza, los sistemas alimentarios y la biodiversidad”

Tal y como explica la Agencia Europea del Medio Ambiente, estos objetivos generales se traducen en diversos paquetes de medidas que incluyen la Estrategia de la UE sobre la biodiversidad de aquí a 2030, el Plan de Acción para la Economía Circular, la Estrategia de Emisiones Industriales, la Ley del Clima y el Pacto por el Clima o, finalmente, la Estrategia “De la Granja a la Mesa”.

Un plan que, según explica, Frans Timmermans, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea, apunta “hacia un equilibrio nuevo y mejorado entre la naturaleza, los sistemas alimentarios y la biodiversidad para proteger la salud y el bienestar de los ciudadanos y, al mismo tiempo, incrementar la competitividad y la resiliencia de la UE”.

Entre los objetivos propuestos para 2030, reducir el uso de fertilizantes al menos un 20%, reducir un 50% las ventas de antimicrobianos para animales de granja y de acuicultura e impulsar el desarrollo de los cultivos ecológicos para que el 25 % de todas las tierras agrícolas se dediquen a la agricultura ecológica.

SEGURIDAD ALIMENTARIA

La política de seguridad alimentaria de la UE se ocupa, precisamente, de los alimentos integrados dentro del paraguas de la estrategia “del campo a la mesa”. Su objetivo, explica la Comisión Europea, “es garantizar unos alimentos y piensos seguros y nutritivos, un alto grado de salud y bienestar de los animales y plantas y una información clara sobre el origen, contenido, etiquetado y uso de los alimentos”.

Establecida en 2003, el objetivo de la política de seguridad alimentaria es encontrar un equilibrio entre la protección de aquellos consumidores de productos cárnicos producidos en la UE y la garantía del buen funcionamiento del mercado único. Por ello, la política, explica la Comisión Europea, “se centra en el concepto de trazabilidad tanto de insumo (por ejemplo, pienso animal), como de consumo (por ejemplo, producción primaria, procesamiento, almacenamiento, transporte y venta minorista)”.

Las normas que la UE ha establecido se proponen garantizar aspectos como la higiene de los productos alimenticios, la salud de los ciudadanos y el bienestar de los animales, y evitar los riesgos de contaminación por sustancias externas. La Unión Europea explica quese realizan estrictas comprobaciones en cada fase, y las importaciones, como la carne, procedentes de fuera de la UE deben cumplir las mismas normas y someterse a las mismas comprobaciones que los alimentos producidos en la Unión”.

Una de las principales razones para este control es la existencia de los piensos medicamentosos, que en la UE están prohibidos desde 2006. Se promueve, por tanto, un uso más prudente y responsable de los agentes antimicrobianos, con el fin de luchar contra la resistencia a los antimicrobianos en los animales e impedir la propagación de bacterias resistentes a los antimicrobianos a través de la cadena alimentaria. Tan solo uno de los muchos ejemplos en los que la Unión Europea se ha puesto a la vanguardia mundial.

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