Los fitobióticos, clave en la alimentación de ganado

NUTRICIÓN ANIMAL

Con un mundo cada vez más consciente de la salud de los animales de abasto, estos suplementos creados a base de sustancias de origen natural y vegetal están llamados a marcar un antes y un después en sus cuidados

Las nuevas generaciones traen consigo nuevos valores. Con su incorporación al mercado económico como consumidores con intereses propios, las empresas deben adaptarse a una serie de exigencias para poder mantener su relevancia en un mercado con necesidades cambiantes. Como nativos digitales y mucho más conscientes de los problemas éticos de la sociedad, las generaciones más jóvenes buscan, por ejemplo, una moda más sostenible a la de generaciones anteriores, un mercado disponible a través de internet o, en cuanto a productos alimenticios derivados de los animales, que sean seguros y de calidad, con un mayor compromiso con el medio ambiente y garantizando el bienestar de los animales.

En España, por ejemplo, el último estudio realizado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación indica que “seis de cada diez consumidores de productos ecológicos tienen menos de 35 años”. Un mercado que, además, está creciendo a gran velocidad, demostrando la creciente preocupación de las nuevas generaciones por temas como la calidad de la comida y los productos que consumen, comprendida como: sostenibilidad, trazabilidad, proximidad y economía circular.

“Las alternativas naturales a los antimicrobianos son cada vez más populares, variadas y específicas”

Este nuevo panorama presenta una serie de retos para los ganaderos que está llevando al sector a buscar herramientas y alternativas que permitan, al mismo tiempo, ser competitivos en producción animal sin perder rendimiento y asegurar siempre la calidad del producto final a través de la reversión de procesos como, por ejemplo, el abuso de antibióticos. Precisamente por eso, las alternativas naturales a los antimicrobianos son cada vez más populares, variadas y específicas. Y el reconocimiento de su eficacia frente a alternativas químicas, cada vez más extendido.

Paralelamente, además, mantener a través de buenos cuidados la integridad intestinal de los animales está tomando cada vez más importancia debido a las repercusiones sobre la salud general de los animales que esto tiene. Desde el nacimiento del animal hasta el final de su ciclo productivo, una buena integridad intestinal favorece la máxima expresión de su potencial genético de crecimiento y una utilización más eficiente del alimento que ingiere. Como afirman desde Liptosa: “Un estado estable donde el microbioma del tracto intestinal llegue al equilibrio simbiótico, hará visible un mejor bienestar y estado inmunológico donde el rendimiento podrá llegar a ser óptimo”. Esta área, por lo tanto, se presenta como un área clave para la búsqueda de herramientas alternativas y naturales, como el uso de fitobióticos.

¿QUÉ SON LOS FITOBIÓTICOS?

El ser humano lleva utilizando sustancias de origen vegetal en medicina desde prácticamente el origen de la agricultura en el Neolítico, extendiéndose por las diferentes culturas que surgieron a lo largo del mundo y aplicándose al contexto natural de cada una de ellas, desde China a Egipto. A pesar de que su efectividad está avalada por milenios de resultados, la medicina moderna ha ayudado a demostrar y explicar la eficacia de estos principios, asumiendo muchos de ellos en el proceso a pesar de que puedan, a priori, no reconocerse como tal: de la penicilina a la aspirina.

Ante la necesidad de encontrar alternativas al uso de antibióticos, por tanto, la medicina convencional está siendo complementada en muchos aspectos por la medicina natural, y la aplicación a la Sanidad Animal de fitobióticos es uno de los ejemplos más recientes.

De acuerdo con Liptosa, los fitobióticos, cuyo uso está ahora mismo generalizado, pero cuyo comienzo de implementación tiene su origen en acuicultura, “son sustancias de origen vegetal y natural con efectos beneficiosos sobre la salud derivados de su capacidad de modular las poblaciones bacterianas que se emplean con el objetivo de mejorar el estado sanitario y conseguir una mejora de los índices productivos”. Las plantas medicinales, los extractos de plantas y los aceites esenciales destacan como principales componentes de la producción de fitobióticos.

¿QUÉ PROPIEDADES TIENEN LOS FITOBIÓTICOS?

La búsqueda de alternativas de antibióticos promotores de crecimiento hace que se incida especialmente en la investigación de productos basados en plantas reconocidas por su alta capacidad tanto de controlar el crecimiento bacteriano, algo presente en los fitobióticos, junto con otros componentes botánicos reconocidos tradicionalmente por sus efectos antisépticos, expectorantes, antiinflamatorios, carminativos y eupépticos.

Como explican desde Liptosa, el mecanismo de acción de los extractos naturales y aceites de plantas aún no se conoce del todo, algo habitual cuando se trata de medicina natural – muchas veces se sabe que un extracto o planta ayuda en algún aspecto de la salud, pero todavía no se sabe a través de qué mecanismo se consigue. En este caso, explican, “se considera que uno de los posibles mecanismos de acción se debe a la presión que ejercen sobre la membrana celular dando lugar a desequilibrios que comprometen el equilibrio osmótico y que acaban con la lisis de la bacteria”.

“Entre los efectos positivos de extractos y aceites esenciales, encontramos su actividad inmunomoduladora y el efecto sinérgico que crean”

Entre los efectos positivos de extractos y aceites esenciales, encontramos su actividad inmunomoduladora, que actúa regulando el sistema inmune mediante el aumento o la disminución de producción de los anticuerpos. Además, junto con el efecto antioxidante y antiinflamatorio que ofrecen moléculas de origen botánico, ayudan a contener el desarrollo de posible enfermedad.

Otra de las principales características de los aceites y extractos de plantas que se utilizan en la producción de fitobióticos es el efecto sinérgico que crean, además de entre ellos, junto a otros ingredientes empleados comúnmente en alimentación animal. Esto significa que combinar activos hace no solo que funcionen de forma individual, sino que la acción conjunta consigue que se potencien de forma retroactiva en una fórmula que, con algo de humor, en Liptosa definen como “dos y dos a veces no son cuatro, sino seis”.  Por ejemplo, combinando algunos de los aceites esenciales con ácidos orgánicos, conseguimos aumentar la permeabilidad de membranas bacterianas, permitiendo una mejor penetración del ácido hacía el interior de la bacteria, el ácido orgánico disociándose dentro de la célula bacteriana, desestabiliza las estructuras, incluyendo el ADN bacteriano.

CLAVE EN LA INTEGRIDAD INTESTINAL

Como mencionábamos antes, la salud, funcionalidad e integridad del tracto gastrointestinal son clave en la productividad de los animales, ya que funciona como la puerta de entrada principal del sistema inmunológico en el animal. Por lo tanto, además de ser la parte en la que se realiza la absorción y asimilación de nutrientes, funciona también como barrera protectora contra enfermedades bacterianas y víricas en los animales.

Para garantizar el bienestar de esta parte tan importante del organismo, los ganaderos deberán atender y cuidar su funcionalidad estructural, bioquímica y, además, tener una población microbiana equilibrada, algo a lo que los fitobióticos pueden ayudar. De hecho, su uso se debe fundamentalmente al efecto que tienen en la función intestinal, que, como explica Liptosa, “evita la aparición de disbiosis, ayudando a mantener correcto equilibrio entre poblaciones bacterianas mediante efecto llamado competición exclusiva.  

“Tradicionalmente” – continúan –,el equilibrio de la microbiata patógena y saprofítica se ha mantenido con la ayuda del empleo de antibióticos. Sin embargo, las exigencias normativas en los países industrializados, como las implantadas por la Unión Europea, acompañado de las demandas de alimentos de riesgo sanitario cero por parte del consumidor, han hecho que sea necesario abrir líneas de investigación novedosas. Los fitobióticos han pasado en los últimos años a ser una herramienta imprescindible dentro de la alimentación animal.

“El foco de los fitobióticos es la integridad intestinal”

Existen un gran número de factores que pueden alterar la integridad del intestino. Entre ellos, encontramos agentes tanto infecciosos como no infecciosos, coccidios o parásitos, pero también hay factores no relacionados con organismos que pueden tener efectos negativos, como una dieta deficiente o una mala presentación de ésta, así como el ya mencionado abuso del uso de antibióticos. Todos ellos, en el caso de afectar a un animal, repercutirán en una menor absorción de nutrientes y en un menor aprovechamiento del alimento suministrado, ya que el cuerpo del animal destinará sus recursos nutricionales en forma de proteínas y energía a recuperar el equilibrio en la integridad intestinal. Los fitobióticos ayudan a prevenir situaciones como esta.

Como afirman desde Liptosa, “los efectos positivos de los fitobióticos pueden explicarse por la activación de la ingesta de alimento, ayudan en la eficiente secreción de enzimas digestivas, participan en la modulación de la microflora intestinal, acciones influyentes en la salud del intestino y en un desarrollo sano y seguro del animal”.

Además, otros efectos positivos de algunos extractos de plantas son derivados de su actividad sobre órganos relacionados con el aparato digestivo. Por ejemplo, la alcachofa o el cardo mariano son utilizados para dar soporte al hígado. Sin embargo, el foco de los fitobióticos, como mencionábamos, es la integridad intestinal, cuyo efecto sobre éste ayudará a que exista una menor incidencia de enfermedades digestivas, una mejora de los parámetros productivos y mejoras del índice de conversión alimenticia.

¿QUÉ PODEMOS ESPERAR DEL DESARROLLO DE FITOBIÓTICOS?

Además de las demandas de los consumidores, los fitobióticos se están convirtiendo en las alternativas por las que los nutricionistas y ganaderos están apostando después de que organismos como la Unión Europea hayan impuesto restricciones al uso de antibióticos como promotores del crecimiento – no así de su uso como medicina para curar a un animal enfermo. Una parte importante del incentivo de su uso, por tanto, viene de parte de la legislación.

También señalan que en 2010 y 2012 se autorizaron como “piensos complementarios” varios preparados formados por mezclas de aceites esenciales, extractos vegetales o especias destinados a animales de abasto. Este grupo de productos está regulado, “La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria publicó en 2010 un documento que sirviese como guía para evaluar específicamente la seguridad de estos productos en las solicitudes de autorización para su uso como aditivos organolépticos o zootécnicos en la alimentación animal (FEEDAP, 2010)”.

“El alto potencial productivo y sanitario de este grupo de productos se demuestra en la cada vez mayor investigación de las empresas privadas y centros de investigación”

Aunque los parámetros como la dosis óptima de uso o la eficacia y repetitividad de los resultados, así como su inocuidad, trazabilidad y estabilidad están regulados y garantizados, sin duda será necesario una mayor investigación para poder conocer el mecanismo de acción de los fitobióticos. Además, con esta información también se podrá llegar a una estandarización de los sistemas de producción, que supondrá otro factor determinante a la hora de conseguir una harmonización de criterios.

No obstante, concluyen desde Liptosa, “el alto potencial productivo y sanitario de este grupo de productos, en la industria de la producción y alimentación animal, se demuestra en la cada vez mayor investigación de las empresas privadas y centros de investigación”, además de en, por supuesto, los resultados que ya demuestran sobre los animales que ya se encuentran bajo dietas en las que los fitobióticos están presentes.