One Health – the answer to zoonosis

ONE-HEALTH

En medio de un debate sobre el uso excesivo de antibióticos en animales, la unificación de una sola salud resulta más urgente que nunca, pero también más desafiante

El 61% de los 1.415 patógenos humanos conocidos son de origen animal. Ya sean contagiados de forma directa – por el aire o y mordeduras, como la influenza o la rabia –, o transmitidas de forma indirecta a través de un animal intermedio conocido como vector; los parásitos, hongos, virus y bacterias que afectan a la salud humana y que provienen del reino de los animales siempre han sido una constante en la medicina.

Algunos casos de enfermedades resultan fácilmente identificables como zoonosis, el nombre por el que se conoce a una enfermedad que ha pasado de un animal a humanos: la influenza aviar, la salmonelosis o la rabia están ampliamente asociadas con su origen animal, pero otras enfermedades, como la tuberculosis o el ébola, quizá no se reconozcan tan fácilmente como tal fuera de esferas más especializadas.

Los riesgos de la zoonosis se ven aumentados exponencialmente por la globalización y los cambios climáticos

Sin embargo, todos los casos de zoonosis representan un enorme problema de salud pública por igual. Además, el riesgo de causar un foco peligroso se ve exponencialmente agudizado por factores como la globalización, los cambios climáticos y el comportamiento humano, particularmente cuando la sociedad mantiene una relación tan estrecha y tan variada con el reino animal: desde los animales de compañía – en España hay 13 millones de mascotas registradasal medio agrícola y las granjas, donde los animales se crían para su posterior consumo.

ONE HEALTH, UNA SOLA SALUD

A lo largo de la última década, la medicina ha tomado una mayor y nueva consciencia sobre la relación que existe entre la salud animal y la salud humana. Sin embargo, ninguna de estas dos realidades es nueva: la zoonosis lleva afectando a los humanos desde la prehistoria y la consciencia de este hecho lleva siendo un tema de importancia para la OMS, por lo menos, desde 2006, fruto del movimiento One Health – que podemos traducir como Una Sola Salud.

La doctora Laura H. Kahn y el doctor Bruce Kaplan dieron comienzo a esta iniciativa a raíz de un artículo publicado por Kahn en el que hacían un llamamiento a que “las comunidades médica y veterinaria (trabajaran) en estrecha colaboración en entornos clínicos, de salud pública y de investigación”. El objetivo último era crear la consciencia de que la salud animal y la humana son dos realidades íntimamente ligadas y, junto a otros médicos que fueron sumándose al movimiento, trataron de impulsar un enfoque interdisciplinar en el cuidado de la salud de las personas, los animales y el medio ambiente. Tal y como propusieron, tanto los virus como especialmente los microbios que afectan tanto a animales como a humanos deben ser erradicados en un esfuerzo conjunto de múltiples sectores para poder eliminarlos de forma eficiente. En un ejemplo pertinente, la Organización Mundial de la Salud explica que “el virus de la rabia en humanos solo se previene de manera eficaz actuando sobre la fuente animal del virus (por ejemplo, vacunando a los perros)”.

“Los microbios que afectan tanto a animales como a humanos deben ser erradicados en un esfuerzo conjunto de múltiples sectores para poder eliminarlos de forma eficiente”

Desde entonces, este enfoque se ha demostrado vital para muchas esferas de salud que van más allá de la zoonosis en el terreno de los microorganismos, como la inocuidad de los alimentos y la lucha contra la resistencia de los antibióticos. Esta última es particularmente importante, y la OMS y One Health hacen especial énfasis en ella, ya que los microbios farmacorresistentes se pueden transmitir fácilmente de animales a humanos. Precisamente por eso, un uso justo y responsable de los antimicrobianos es crucial en la obtención de productos como la leche, la carne o los huevos seguros y de calidad.

LA LUCHA CONTRA LA RESISTENCIA DE LSO ANTIBIÓTICOS

Algunas directrices básicas son esenciales para poder reducir el riesgo de que se produzca zoonosis en lo respectivo a microbios y bacterias, como mantener unas normas seguras y adecuadas para el cuidado de los animales en granjas y posteriormente procesado de producto de origen animal– que ayuda a evitar brotes a través de alimentos. También son importantes, aunque no estén directamente relacionadas, las normas relativas al agua potable limpian y a la eliminación de desechos, o las campañas que promuevan lavarse las manos, que ayudan a controlar y limitar el movimiento de patógenos, de manera que se evite, adelantándose, el desarrollo de procesos que puedan llevar a la zoonosis. Pero todo esto no es suficiente ya que, tal y como afirma la OMS, la resistencia a los antimicrobianos complica mucho el control y prevención de la zoonosis.

Afortunadamente, desde hace unos años, en la UE contamos con normativas muy estrictas y restrictivas sobre el uso de los antimicrobianos en producción animal. A nivel mundial, la UE ha sido pioneros en implementar los controles y la legislación en este ámbito, marcando la trayectoria para países terceros. No obstante, todavía quedan muchos países con la legislación muy laxa, poco definida y sin controles definidos

Y, de acuerdo con el Dr. Kazuaki Miyagishima, director del Departamento de Inocuidad de los Alimentos y Zoonosis de la OMS, “las pruebas científicas demuestran que el uso excesivo de los antibióticos en los animales puede contribuir a la aparición de resistencia”. Como consecuencia, la OMS explica que “aumenta la posibilidad de que aparezcan cepas de patógenos zoonóticos farmacorresistentes capaces de propagarse rápidamente en las poblaciones animales y humanas”.

La resistencia a los antimicrobianos complica mucho el control y prevención de la zoonosis”

El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, afirma que “la falta de antibióticos eficaces es una amenaza para la seguridad tan grave como la que representa un brote de enfermedad repentino y letal.

LAS BASES DE UNA NUEVA SALUD

Los esfuerzos de la OMS por trabajar con gobiernos internacionales e instituciones de diferentes tipos, como académicas y filantrópicas, incluyen “el fomento de la colaboración intersectorial en la interfaz entre los seres humanos, los animales y el medio ambiente entre los diferentes sectores pertinentes en los planos regional, nacional e internacional”, pero también promueven instrumentos “para la prevención, la vigilancia y la detección de las zoonosis mediante la notificación, la investigación epidemiológica y de laboratorio, la evaluación y el control de los riesgos y la prestación de asistencia a los países con miras a su aplicación”.

Una de ellas consiste en promover la implementación de alternativas a los antibióticos para así evitar la creación de patógenos zoonóticos farmacorresistentes, especialmente en animales criados para la alimentación. Una de esas herramientas es el empleo de fitobióticos, una “combinación de extractos de plantas, aceites esenciales, ácidos grasos de cadena corta y ácidos orgánicos que potencian las sinergias entre ellos” y “se muestra como una importante ayuda en el control de bacterias patógenas”.

“Los fitobióticos se han convertido en la herramienta más utilizada para sustituir el uso innecesario de antibióticos en animales”

El empleo de fitobióticos, como explican desde Liptosa, se ha incrementado considerablemente en los últimos años debido a la insistencia de la OMS de reducir el uso de antibióticos en los animales, utilizándolos al mínimo y solo cuando sea necesario. En España, el mayor incremento en el empleo de estos aditivos naturales se ha producido en la producción de porcino: “La gran importancia de este sector en nuestro país y el alto nivel de exportación le ha hecho pionero en el uso y ha contribuido en el desarrollo de sustancias alternativas al empleo de antibióticos. De esta manera, los fitobióticos se han convertido en la herramienta más utilizada para realizar esta labor de optimización”.

Con su eficacia demostrada en el control y la prevención de procesos de tipo entérico en porcino, los fitobióticos suponen una posible solución para frenar la resistencia a los antibióticos en animales y, así, poder a largo plazo reducir de manera significativa el riesgo de aparición de zoonosis.