La influencia de la eficiencia nutricional en la producción de porcino

NUTRICION PORCINO

Considerando el pienso la mayor partida presupuestaría en el coste de producción porcina, es importante definir cuales son los parámetros que van a determinar su rentabilidad

El pienso y la alimentación suponen el mayor coste de la producción porcina. Se estima que los gastos que los ganaderos hacen en este aspecto del periodo parto-finalización suponen en torno al 65 y el 70% del total. Por eso, la alimentación debe ser tratada no solo como una simple prioridad, sino como un factor del que depende la rentabilidad de la producción y que, de optimizarse, resulta determinante en que ésta sea mucho más eficaz. Los ganaderos, por tanto, deben tener en cuenta un gran número de aspectos a la hora de elegir una alimentación apropiada.

En primer lugar, debe de asegurarse que cubra todos requerimientos nutricionales tanto desde el punto de vista del aporte de ingredientes como su biodisponibilidad, sin olvidar que también es necesario tener en cuenta que la formulación debe obedecer las normativas oficiales que rigen en cada país para el uso y fabricación de alimentos. Además, como se afirma desde la Revista Complutense de Ciencias Veterinarias, “el alimento debe ser fácil de conservar y suministrar, asumiendo la gran variedad de instalaciones (comederos y bebederos) utilizadas en las distintas etapas de los cerdos”.

Sin embargo, el principal objetivo de la determinación de una dieta es que los nutrientes sean suficientes y apropiados: las cantidades deben ser correctas y equilibradas para las características del animal, desde su edad y peso, al sexo, salud y condicionantes genéticos además de, por supuesto, los objetivos productivos y el producto final.

“Se estima que los gastos que los ganaderos hacen en este aspecto del periodo parto-finalización suponen en torno al 65 y el 70% del total”

Como continúan en la revista, “una vez cumplida la formulación (de la dieta), el siguiente paso es asegurar que ésta sea elaborada bajo condiciones que garanticen la inocuidad, trazabilidad y bajo costo de la misma, siempre teniendo en cuenta las normativas ambientales relacionadas con la alimentación y bienestar animal, así como la consciencia de que un coste bajo no siempre es sinónimo de mayor rentabilidad.

Para calcular esa eficiencia, deberemos tener en cuenta varios factores como el coste de pienso por kilogramo de carne transformado, coste de pienso por cerdo, margen sobre pienso por cerdo o por cerdo y plaza. Cada uno supone un parámetro que, a su vez, dependerá de muchos otros, por lo que nunca se puede considerar una ciencia exacta o una que resulte fácil de analizar.

¿DE QUÉ DEPENDE LA DIETA?

Como hemos señalado antes, la alimentación de los cerdos debe estar basada en dietas que contengan niveles nutricionales adecuados en cuanto a un número de características de los animales. Las diferentes combinaciones de éstas harán que cada animal desarrolle unos requerimientos alimentarios individuales, que siempre deberán ser el punto de partida del diseño de una dieta y que, generalmente, se estandarizan por grupos productivos, de acuerdo con la edad, genética y objetivo productivo.

También debe tenerse en cuenta que las condiciones ambientales influyen tanto en el consumo de pienso como en las necesidades energéticas del animal. “Los rangos de termoneutralidad varían con la edad del animal. A medida que el animal crece, se amplía el rango de temperaturas que definirán su zona de confort. Pero cuando el cerdo sale de la termoneutralidad gasta energía”, explican. Por lo tanto, el consumo aumentará si las temperaturas bajan porque necesitará calentarse. Si suben, pasará lo contrario: el consumo de pienso disminuirá, lo que afectará a su velocidad de crecimiento. Por lo tanto, las características internas, como el estado de salud, serán tan importantes como las externas, entre las que se cuentan las estaciones del año.

Conviene mencionar también el grupo tecnológico o grupo productivo: un animal joven necesita cubrir las necesidades de un organismo en desarrollo, un animal de cebo necesita proteína y energía para depositar carne magra, una cerda gestante necesita pienso que cubra las necesidades específicas de futuras madres, y el pienso de cerda lactante obviamente debe cubrir las necesidades de producción de leche para amamantar a la camada.

REQUERIMIENTOS NUTRICIONALES

Todos los factores anteriores influirán en los diferentes requerimientos nutricionales de cada animal. Anualmente, organismos como FEDNA o el NRC (National Research Council) publican listas de dichos requerimientos basadas en cerdos mantenidos en condiciones experimentales y de un desarrollo y sanidad normal, pero siempre se formulan a través de una serie de parámetros comunes.

Entre ellos, por ejemplo, encontramos la energía, que es como se define al calor producido por los alimentos. La total que el cerdo consume a través de la comida se llama Energía Bruta (EB), que posteriormente se divide en Energía Digestible (ED), que es la que se absorbe de la restante a la eliminada por materia fecal; la Energía Metabolizable (EM), la resultante después de que parte de la anterior sea eliminada por la orina; y, finalmente, la Energía Neta (EN), que es la energía que queda después de que parte de la EM sea utilizada en procesos metabólicos. Como señala la FAO, la principal fuente de energía para porcino son ingredientes ricos en hidratos de carbono, como: los granos de cereales ya sean de maíz blanco o amarillo, sorgo, arroz, trigo, cebada o quinoa.

“Factores como las proteínas, los aminoácidos, los minerales y las vitaminas son cruciales para la dieta animal”

Además de la energía, otros nutrientes imprescindibles son las proteínas, los aminoácidos, los minerales y las vitaminas. Las primeras resultan cruciales porque, de darse una deficiencia de algún aminoácido – las moléculas en las que se fragmentan las proteínas –, podría producirse una mala tasa de crecimiento, conversión o un mal resultado reproductivo. Algo que, por otro lado, también ocurre con el resto de los componentes.

La carencia de minerales como el calcio y el fósforo, que se encuentran presentes tanto en el esqueleto como en los tejidos blandos, podría producir una reducción en el crecimiento o en la función reproductora. Por otro lado, las vitaminas – que se necesitan para la función metabólica, el desarrollo de los tejidos, el mantenimiento y crecimiento, el normal estado sanitario – pueden generarse de forma autónoma por el propio organismo del cerdo, pero suministrarlas de forma adicional agregándolas a las dietas producirá mejores resultados en el rendimiento del animal.

EFICIENCIA DE CONVERSIÓN

Una vez establecida y suministrada la dieta, es necesario medir el éxito de ésta a través de parámetros tan sencillos como calcular cuánto cuesta un kilo de carne de animal en relación con el coste del alimento suministrado, estableciendo como factores a tener en cuenta el precio medio del pienso y el índice de conversión (IC). O, en otras palabras, la Eficiencia de Conversión (EC) es la cantidad de alimento consumido por unidad de peso de animal producido, pudiendo expresarse en kg u otra medida de peso.

La EC individual, como explica desde el INTA, “hace referencia a una categoría determinada o a un grupo de animales en particular, y generalmente se la utiliza con fines experimentales o de comprobación sobre la marcha del grupo o para testear la calidad de algún alimento en función de las ganancias de peso”. Es, por tanto, un valor importante que se puede tener en cuenta a la hora de comprobar la eficacia de una dieta.

La EC, como hemos señalado antes, debe ser calculada a través de los datos de datos del peso del animal producido y del volumen de pienso que se ha consumido en un criadero durante el periodo de tiempo que se quiera controlar. Por lo tanto, es imprescindible contar con registros de entrada de materias primas para la confección de los alimentos y registro de ventas de todas las categorías.

A través del análisis de estos datos, se podrá comprobar que tanto el precio como el índice de conversión de un pienso vienen determinados por sus niveles nutricionales de forma directamente proporcional: cuánto mayor es el valor nutricional, mayor será el gasto, pero también será mayor el peso y la calidad. Por ello, es importante darle un producto de buena composición para conseguir la mayor rentabilidad posible.